Incertidumbre e inquietud causaron a de los
fieles de Metallica a raíz de unas fallas de audio y prolongados
momentos de preparación sobre el escenario, donde la simulación de dos
accidentes dispersaron la atención, fueron algunos de los rasgos
característicos del primero de los ocho conciertos que ofrecerá la
agrupación en el Domo de Cobre, donde se presentaron por primera vez
hace nueve años.
Con una enorme producción, el cuarteto de tres décadas de existencia,
realizó un breve recorrido por su discografía exceptuando St. Anger!,
rodeados de una parafernalia de fuego, ataúdes suspendidos en el aire
con focos de leds, un escenario en 360° que fungió como pantalla.
La euforia que desató el thrash metal de la banda estadounidense hizo cimbrar en múltiples ocasiones al Palacio de los Deportes,
cuando por un costado llegaron para robar así la energía de las más de
22 dos mil almas que se dieron cita en el tan anunciado evento, donde se
estrenaría un nuevo espectáculo.
"Creeping death", fue el primer tema con el que la banda arribó en medio
de una ovación y el "For whom the bell tolls" y "Fuel" llevaron
consigo las primeras pirotecnias de la noche.
"Cómo están México, ¿nos extrañaron? Nosotros también", dijo Lars Ulrich
a sus seguidores, para continuar con los riffs de guitarra en "Ride the
Lighting" donde minutos antes había caído una silla eléctrica en el
centro del Domo.
"One" irradió un momento de intensidad donde el calor, se conjugaba con
la detonación de un bombardeo en el escenario, rodeado de la silueta
de los soldados transitando en las inmediaciones hasta degradarse y
convertirse en esqueletos reprimidos.
Ya con los ánimos elevados, algunos comenzaron a liberarse de sus playeras y brincar con el puño levantado en "Cyanide".
Robert Trujillo, James Hetfield y Kirk Hammett corrían de un extremo a
otro de los cuatro contornos del entarimado, mientras los temas "The
Memory Remains" y "Wherever I may Roam" estuvieron acompañados por
lásers de colores.
Un monumento de la "justicia amordazada y enceguecida", Doris, se
comenzó a construir a mitad del escenario, para ser derrumbada en "And
Justice for all", mismo que despertó un grito ensordecedor en el
recinto.
A pesar de las fallas técnicas que experimentó la banda, algunos errores
en el audio y otros detalles, sus fans quedaron extasiados por ver de
nueva cuenta al cuarteto y poder corear "Master of Puppets".
Dinamitando la última parte del concierto, donde se apreciaba un
aparente problema técnico al dejar caer a un hombre del techo y observar
otro encenderse con una chispa, posterior a "Nothing else Matters"
antecedido por el solo de guitarra de Kirk Hammett, logró sobresaltar a
centenares de personas quienes dudaron sobre la veracidad del suceso.
"Enter Sandman" y "Die Die My Darling" fueron algunos de los temas con
los que finalizaron, no sin antes agradecer el apoyo y obsequiar algunas
de sus batacas y plumillas a los seguidores más cercanos, mientras
James se hincaba rindiendo pleitesía a sus propios fans.

No hay comentarios:
Publicar un comentario